jueves, 12 de mayo de 2011

Google Master Plan Subtitulado

miércoles, 11 de mayo de 2011

Alterinstructivo: ¿Qué hacer si tu gobierno bloquea Internet?

Ahora que bloquear internet en un país parece ser una nueva moda entre algunos gobiernos es útil que sepas que hacer en caso de que esto suceda en tu país; PS te presenta un instructivo para saltar los bloqueos digitales del control gubernamental

Con la trilogía revolucionara que se ha vivido en África durante este 2011, durante la cual han sido ya derrocados dos gobiernos (Túnez y Egipto) y uno más se encuentra en graves aprietos como es el caso de Argelia, dos de estos regimenes recurrieron a bloquear o apagar internet para evitar que las herramientas digitales pudiesen ser aprovechadas por los manifestantes. Al parecer ya todos los gobiernos han confirmado el “empoderamiento” con el que internet puede dotar a una población inconforme, además de permitirle acceder a formas mucho más eficaces e inmediatas de organización.

Como antecedentes a estos dos casos en los que el gobierno del ex dictador egipcio Hosni Mubarak intentó frenar, evidentemente sin éxito, las explosivas protestas en su contra bloqueando el acceso a internet en el país, y un par de semanas después lo mismo hizo el actual régimen de Argelia ante la intensificación de violentas manifestaciones, se encuentra a una serie de países que han estado pujando por obtener autorización legal para tener el derecho de suspender los servicios de internet en su territorio en caso de que lo consideren apropiado. Más allá del caso de China, cuya intensa censura digital debiera de considerarse como un caso aparte, los gobiernos de Estados Unidos, España, y Venezuela, entre otros, ya pueden disponer de esta medida.

El punto es que cualquiera de nosotros podríamos enfrentar esta situación, por más lejana que parezca en el caso de algunos de nuestros países, y en este sentido resulta de gran utilidad conocer las medidas apropiadas para contrarrestar los bloques gubernamentales a la señal de internet. A continuación algunas recomendaciones compiladas por el sitio enter.co:

Acudir a otros países.

Usted se puede saltar la restricción utilizando un Proveedor de Acceso a Internet (ISP) de otro país. Aunque puede ser una herramienta costosa, el usuario podrá acceder normalmente a la Red y de esta manera no viola ninguna ley. A esta herramienta se puede acudir a través de proveedores de acceso telefónico de países vecinos o logrando un acceso a Internet vía satélite de 2-vías.

Mensajes.

A propósito del bloqueo de Internet en Egipto, Google y Twitter presentaron una herramienta que les permite a los usuarios dejar mensajes en la red de microblogging a través de llamadas telefónicas. Sumado a esto, una buena herramienta que, en el caso de las redes sociales, se puede poner en práctica son los mensajes de texto. Este servicio se puede configurar desde las propias redes. (Claro, visionarios como el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, también podrían caer en cuenta de esto y bloquear, junto a Internet, la señal de los operadores celulares).

Un servidor proxy.

Con este servidor el usuario podrá camuflar su ubicación en Internet desviando el tráfico que se genera en un equipo que esté en otra ubicación. Sin embargo, estos sitios (en su mayoría) son anónimos y requieren de la instalación de una barra de publicidad en el navegador como parte de financiamiento.

Estos son algunos de los servidores en el formato “hostname:port”, el más utilizado.

- www-proxy.t-online.de:80 (Bonn, Alemania).
– cair.res.in:80 (Bangalore, India).
– esjv.com.hk:80 (Hong Kong).
– mail.unisol.com.ar:80 (Argentina).
– souththornlieps.wa.edu.au:3128 (Perth, Australia).
– proxy.olimpo.com.br:8080 (Rio de Janeiro, Brasil).
– 203.77.236.3:8080 (Jakarta, Indonesia).

Correo electrónico.

Programas como Agora y www4email están disponibles y pueden ser utilizados para superar cualquier barrera de censura. Tiempo atrás eran utilizados para acceder a Internet a través del correo electrónico cuando el “www” todavía no estaba posicionado. La herramienta puede funcionar si el usuario está suscrito a cualquier proveedor gratuito de correo que permita conexiones SSL.

Métodos antiguos:

Los ‘ciberactivistas’ en casos de censura o bloqueo la Red acuden a las conexiones con métodos antiguos. Uno de ellos es la conexión con la línea telefónica, y funciona utilizando un módem y una línea. La llamada tiene un costo, pero la transmisión de datos no. En varios países del mundo las compañías ofrecen conexiones a Internet gratuitas a través de este método. En Egipto, la mayoría de los pocos usuarios que lograron conectarse a la Red lo hicieron con su antiguo módem.

Messenger.

Establecer un contacto con Microsoft podría ser muy efectivo para lograr el uso de Messenger en los casos más extremos. Un usuario puede solicitar al gigante del software que ponga en funcionamiento un cliente web.

VPN.

Este es uno de los métodos más efectivos. La red privada virtual (VPN) permite que un equipo en un determinado punto se pueda conectar a otro que esté en cualquier lugar como si estuvieran en la misma Red, inclusive en otro país. Una de las ventajas es la seguridad que ofrece la conexión.

El servicio, utilizado también para dispositivos móviles, puede ser instalado por el usuario de forma independiente o contratado por alguna empresa. Además de la conexión a Internet, la VPN permite el intercambio de archivos.

Por otro lado, también se ha ido popularizando por parte de distintos gobiernos, entre ellos el estadounidense, el bloque o censura de diversos sitios. Sin duda el caso más conocido por todos es lo que ocurrió a WikiLeaks, sitio que tras la publicación masiva de cables diplomáticos confidenciales hace un par de meses tuvo que recurrir a un sitio espejo para continuar ofreciendo acceso a sus contenidos. Es importante recordar que el sistema que asigna y administra los dominios en internet, así como las vías de transmisión de datos, es un organismo centralizado sobre el cual tienen una significativa ingerencia gobiernos y corporaciones. Por esta razón, y aprovechando el estado de ánimo de este artículo, revisaremos algunos métodos a los cuales podrá recurrir en el caso de que seas víctima de censura ante la intención de publicar o transmitir cierta información o contenido:

Espejos: Publicar la información en muchos sitios, para que sea prácticamente imposible bloquear todos los servidores. Esta opción la pusieron en práctica ‘hacktivistas’ en defensa de WikiLeaks recién se desató el escándalo que afectaba a la diplomacia estadounidense.

Camuflar el contenido peligroso: Guardar los contenidos como imágenes puede hacerles más difíciles las cosas a los rastreadores que bloquean los sitios.

Utilizar one-time-addresses: se trata de direcciones web (URL) que tienen validez durante un período corto de tiempo. Por lo general, se utilizan para hacer descargas de pagos.

Para concluir, queremos compartirles una reflexión que a fin de cuentas termina por ser una amable invitación: es importante desprendernos ya de la idea de que internet es una arena repleta de libertad, como si se tratase de un risueño campo decorado con flores digitales, donde lo único que importa es la comunión y el sentido de colectividad. Lo cierto es que, si bien la Red nos ha servido como un increíble recordatorio generacional del poder que tenemos como comunidad sintonizada, a fin de cuentas se trata de un sistema centralizado, monitoreado, y controlado, por aquellos intereses y agendas que históricamente han decidido buena parte de los rumbos adoptados por la sociedad humana, y los cuales se encuentran icónicamente representados por dos instituciones: gobiernos y corporaciones.

La información quiere ser libre, y en nosotros esta la posibilidad de responderle a su naturaleza virginalmente caótica. Las sugerencias anteriores son recursos de supervivencia digital ante el actual escenario, sin embargo algunas e las más lúcidas mentes de la actualidad han sido claras al denunciar la necesidad de un internet nuevo, libre, descentralizado, y operado por un sistema de nodos interconectados, encarnando una estructura geométricamente incontrolable.

Arquitectos Del Control

Teoría vorticial, ¿hemos descubierto el lenguaje de Dios?

A comienzos de la década del 2000, el científico Russell Moon dio a conocer su nueva versión del Universo en que habitamos, la cual ha ido cobrando forma a lo largo de estos años y que debería suponer la unión definitiva entre física clásica y cuántica, la tan esperada Teoría del Todo. La llamó Vortex Theory (“Teoría del vórtice” o “Teoría vorticial”).

Básicamente, la nueva teoría nos dice que el Tiempo no existe como tal, que se trata de la manera en que se manifiesta el movimiento de todo lo que existe. Un ejemplo para comprender tal idea surge de imaginarnos que, de repente, se parase absolutamente todo en el Universo y que posteriormente se reanudara el movimiento, ¿seríamos capaces de decir cuánto tiempo duró este parón? La respuesta es no. Tiempo y movimiento serían lo mismo.

Al mismo tiempo, Russell propone que invirtamos los conceptos que tenemos asimilados: la materia no está hecha de algo, sino que es vacío, y el espacio no es vacío, sino que está hecho de algo. Es decir, las partículas son agujeros en el espacio y es de esos agujeros de donde surgen las energías que conforman el Universo. Así que sólo existe el espacio y sus movimientos son los que dan realidad a las cosas. Y tal movimiento se da en espiral, formando vórtices. No hay nada en el Cosmos que siga una línea recta, algo que concuerda perfectamente con la imagen de la Teoría de Cuerdas según la cual la esencia de todo son unos hilos vibrantes de energía.

Conciencia cuántica: accediendo a toda la información del universo en una percepción

Entrelazado cuánticamente con los hologramas del tiempoespacio, nuestro cerebro puede acceder a toda la información del universo como sistema integral. El físico Ervin Lazlo nos introuduce a su teoría de los campos Akashicos: la información como software cósmico.

El cerebro es nuestra interfaz con el mundo, la forma en la que el cuerpo humano conecta con los estímulos externos y los interpreta como la ‘realidad’. Quizás las dos analogías más usadas para describir al cerebro son una antena y una computadora; en el sentido de que la realidad que percibimos y los estados de conciencia a los que accedemos son un poco como transmisiones de radio o TV que recibimos en la interacción con el mundo exterior y nuestra propia computación de esta información: memoria e imaginación. Pero hay evidencia de que nuestro cerebro no sólo opera en un nivel de procesamiento de información bioquímio y bioeléctrico. Opera también a nivel cuántico, la naturaleza de nuestra conciencia está ligada al mundo a través de una resonancia de fase, como nos sugiere el reconocido físico Ervin Lazlo, nuestra conciencia es cuántica, y entendiendo la naturaleza cuántica de nuestra conciencia, entrelazada al mundo, podemos desarrollar una interrelación con todo lo que nos rodea, con los mismos procesos del universo, dando cabida a la posibilidad de que nuestra mente, en su red de relaciones, es el universo entero.

Lo que el cerebro hace es más complejo, veloz y sofisticado que el mero procesamiento bioquímico y bioeléctrico de la física macroscópica. Miles de reacciones químicas suceden cada segundo en cada célula de tu cuerpo, y el cerebro y el sistema nervioso aseguran la suficiente coordinación y coherencia para que tu cuerpo pueda mantenerse en el improbable estado físico en el que vivimos. El cerebro es el centro de comando que dirige el flujo de la información altamente coordinada y crucial para los procesos genéticos, químicos y fisiológicos. Estos procesos están basados en la interacción de moléculas, átomos y partículas subatómicas. Aunque en buena parte bioquímicos, estos procesos tienen también un significativo componente no-local. No-local se refiere al descubrimiento de la física de que la partículas una vez conectadas retienen su conexión e influencia entre sí incluso a la distancia –se dice que están entrelazadas (quantum entanglement, en inglés), y no importa la cantidad de distancia, su conexión es instantánea, por eso se dice no-local, porque no dependen de una ubicación en el espacio para transmitir una señal.

Noósfera nosotros: historia del despertar colectivo del cerebro de la Tierra

¿Avanza la evolución hacia el despertar de la mente planetaria? ¿Después de la biósfera, surge la noósfera? Teilhard de Chardin, Vladimir Vernadsky, José Argüelles y Terence Mckenna conspiran con la mente de Gaia para activar una consciencia global que incluya a cada ser vivo como un nodo dentro de un todo interconectado autorreflexivo

“La única verdadera y natural unión humana es el espíritu de la Tierra”. -Pierre Teilhard de Chardin

La noósfera es la más grande utopía en la historia de nuestro planeta. Y aunque esta dimensión prometida por la evolución material, mental y espiritual no pueda existir en el espacio físico como lo conocemos, el éter (o el hiperespacio) con sus jardines dorados de información, sus ríos de luz y su total e instantánea interconexión es suficiente para mantener vivo este sueño de lucidez colectiva.

La palabra noósfera, proviene del greigo nous (mente) y sphaira (esfera). El divino Platón utiliza la palabra nous en el diálogo de Fileb, Sócrates dice: “Todos los filósofos concuerdan – y así se exaltan a sí mismos- que la mente (nous) reina sobre el cielo y la tierra”. En la filosofía gnóstica, el nous, será visto en ocasiones como el padre del Logos, como el primer Eon, cuyo linaje da a luz a Cristo y a Sofía; en otras ocasiones el nous se identificará con Cristo mismo, algo que será retomado por Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuíta que crea el concepto, junto con el geoquímico Vladimir Vernadsky, de la noósfera.

“Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre del a Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin, The Future of Man.

La evolución de una idea mística -la mente como algo que existe más allá del cerebro, que permea el universo y que lo fertiliza con la imaginación, atributo central de la divinidad- se desdobla a través de la biología y se refuerza, al incluir los procesos de la materia. La mayor influencia en el pensamiento noosférico de Teilhard fue Henry Bergson y su concepto de la evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital (elan vital) constante que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente (el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”, decía Bergson).

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera. Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió de haber estado implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: “En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección… la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente”.

La clave aquí es la concepción de la humanidad como una fuerza geológica, una fuerza de la tierra, incrustada en el río evolutivo del planeta. Es decir la posibilidad de estar siendo usados por la Tierra para lograr conciencia de sí misma. Un proyecto de la mente planetaria, de lo que James Lovelock llamara Gaia, el supraorganismo que compone a la biósfera y trasciende a la suma de sus partes, para sublimarse y quizás convertirse, como un alquimista superno, en una gigantesca piedra filosofal en donde la materia y el espíritu sean indiferenciados, y no exista la dualidad. Quizás un proyecto que podría abortar en el caso de que no la llevemos al punto crítico cósmico de despertar masivamente.

El gobierno secreto que dirige los Estados Unidos

En un libro que por fin se publica en francés, el profesor Peter Dale Scott recorre la historia del «Estado profundo» en Estados Unidos, o sea la estructura secreta que dirige la política exterior y la política de defensa de ese país más allá de las apariencias democráticas. Este estudio ofrece la ocasión de poner bajo los reflectores al grupo que organizó los atentados del 11 de septiembre y que se financia a través del tráfico mundial de droga. Se trata de un libro de referencia cuya lectura aconsejan ya las academias militares y diplomáticas.

Red Voltaire: Profesor Scott, sabiendo que su trabajo no dispone aún de la notoriedad que debería tener el mundo francófono, ¿pudiera usted comenzar proporcionándonos una definición de qué es la «la Política profunda» (Deep Politics) y explicándonos la diferencia entre lo que usted llama el «Estado profundo» y el «Estado público»?

Peter Dale Scott: La expresión «Estado profundo» viene de Turquía.
Hubo que inventarla en 1996, después del accidente de un auto Mercedes que rodaba a toda velocidad y cuyos pasajeros eran un miembro del parlamento, una reina de belleza, un importante capitán de la policía local y el principal traficante de droga de Turquía, quien dirigía además una organización paramilitar –los Lobos Grises– que asesinaba gente. Se hizo entonces evidente que existía en Turquía una relación secreta entre la policía –que oficialmente estaba buscando al hombre que finalmente se encontraba en aquel auto con un jefe de la policía– y aquellos individuos, que cometían crímenes en nombre del Estado.

El Estado para el que se cometen crímenes no es un Estado que puede mostrar su propia mano al público. Es un Estado escondido, una estructura secreta.
En Turquía lo llamaron el «Estado profundo» [1], y yo mismo venía hablando desde hace tiempo de «Política profunda», así que utilicé esa expresión en mi libro «La Route vers le Nouveau Désordre Mondial» [En español, El Camino hacia el Nuevo Desorden Mundial. NdT.].

Yo definí la política profunda como el conjunto de prácticas y de disposiciones políticas, intencionales o no, habitualmente criticadas o no mencionadas en el discurso público, además de no reconocidas. O sea que la expresión «Estado profundo» –concebida en Turquía– no es cosa mía. Se refiere a un gobierno paralelo secreto organizado por los aparatos militares y de inteligencia, financiado por la droga, que se implica en acciones de violencia de carácter ilícito para proteger el estatus y los intereses del ejército de las amenazas que representan los intelectuales, los religiosos y en ocasiones el gobierno constitucional.

En en libro La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, yo adapto un poco esa expresión para referirme a la más amplia conexión que existe, en Estados Unidos, entre el Estado público constitucionalmente establecido, por un lado, y las fuerzas profundas que se mueven en segundo plano de ese Estado: las fuerzas de la riqueza, del poder y de la violencia que están fuera del gobierno.
Esa conexión podríamos llamarla la «puerta trasera» del Estado público, [puerta] que sirve de acceso a fuerzas oscuras situadas fuera del marco legal.

La analogía con Turquía no es perfecta ya que lo que actualmente hemos podido observar en Estados Unidos no es tanto una estructura paralela si no más bien una amplia zona o ambiente de contactos entre el Estado público y fuerzas oscuras invisibles. Pero esa conexión es considerable, y se necesita una apelación como «Estado profundo» para describirla.

Red Voltaire: Usted escribió su libro, La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, en momentos en que el régimen de Bush se hallaba en el poder y después lo reactualizó con vistas a la traducción al francés. ¿Piensa usted que el Estado profundo se ha debilitado, lo cual favorecería al Estado público, como resultado de la elección de Barack Obama? ¿O, por el contrario, se ha reforzado con la crisis y con la actual administración?

Peter Dale Scott: Después de 2 años de presidencia de Obama, tengo que llegar tristemente a la conclusión que la influencia del Estado profundo, o más exactamente de lo que yo llamo en mi último libro «La Máquina de Guerra estadounidense» (American War Machine), ha seguido extendiéndose, como lo ha hecho bajo cada presidente de Estados Unidos desde la época de Kennedy.

Un importante síntoma de ello es la manera en que Obama, a pesar de su retórica de campaña, ha seguido ampliando el campo de aplicación del secreto dentro del gobierno de Estados Unidos y como ha seguido castigando a quienes lanzan llamados de alerta: su campaña contra Wikileaks y contra Julian Assange, quien ni siquiera ha sido inculpado aún por el menor crimen, no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Yo sospecho que el miedo a la publicidad que se percibe en Washington viene de que existe la conciencia de que las políticas de guerra de Estados Unidos están cada vez más desvinculadas de la realidad.

En Afganistán, Obama parece haber capitulado ante los esfuerzos del general Petraeus y de otros generales que querían garantizar que las tropas estadounidenses no comenzaran a retirarse de las zonas de combates en 2011, como había adelantado Obama cuando autorizó un aumento del número de soldados en 2009. El último libro de Bob Woodward, que se titula Obama’s Wars (Las guerras de Obama), reporta que durante aquel largo combate que se produjo dentro de la administración para determinar si había que decidir una escalada militar en Afganistán, Leon Panetta, el director de la CIA, le aconsejó a Obama que «ningún presidente democrático puede ir en contra de los consejos del ejército… Así que hágalo. Haga lo que ellos le dicen.» Obama dijo recientemente a soldados estadounidenses en Afganistán: «Ustedes cumplen sus objetivos, ustedes tendrán éxito en su misión». Este eco de testimonios anteriores –tontamente optimistas– de Petraeus muestra por qué no se hizo en la Casa Blanca una evaluación realista del desarrollo de la guerra en diciembre de 2010, a pesar del mandato recibido inicialmente.

Al igual que Lyndon Johnson antes que él, el presidente está atrapado ahora en un cenagal que no se atreve a perder, y que amenaza con extenderse a Pakistán así como a Yemen, si no más lejos aún. Yo sospecho que las fuerzas profundas que dominan los dos partidos políticos son ahora tan poderosas, tan coincidentes, y por sobre todo están tan interesadas en las ganancias que la guerra genera, que un presidente está más lejos que nunca de oponerse a ese poder, ni siquiera ahora cuando se hace cada vez más evidente que la era de dominación mundial de Estados Unidos, al igual que sucedió en su tiempo con la de Gran Bretaña, está a punto de terminar.

En ese contexto, Obama –sin debate ni revisión– ha prolongado el estado de urgencia interna proclamado después del 11 de septiembre, con las drásticas limitaciones de los derechos civiles que ello implica. Por ejemplo, en septiembre de 2010 el FBI tomó por asalto las oficinas de pacíficos defensores de los derechos humanos en Minneapolis y en Chicago basándose en una decisión reciente de la Corte Suprema según la cual la libertad de expresión y el activismo no violentos reconocidos en la Primera Enmienda se convierten en crímenes si están «coordinados con» o «bajo la dirección» de un grupo extranjero designado como «terrorista». Es importante señalar que en 9 años el Congreso no se ha reunido ni una sola vez para discutir el estado de urgencia decretado por George W. Bush después del 11 de septiembre, estado de urgencia que por lo tanto permanece en vigor hoy en día.

En 2009, el ex congresista Dan Hamburg y yo lanzamos una exhortación pública al presidente Obama para que pusiera fin al estado de urgencia y llamamos al Congreso a que realizara las audiencias que su responsabilidad requiere. Pero el 10 de septiembre de 2009, Obama, sin la menor discusión, prolongó nuevamente el estado de urgencia del 11 de septiembre y lo hizo de nuevo al año siguiente. Mientras tanto, el Congreso ha seguido ignorando las obligaciones que le impone su propio estatuto.

Un congresista explicó a uno de sus electores que lo previsto en la National Emergencies Act se ha hecho inoperante por causa de la COG (Continuity of Government) [En español, Continuidad del Gobierno. NdT.], un programa ultrasecreto destinado a organizar la dirección del Estado en caso de situación de urgencia nacional. El programa de la COG fue parcialmente aplicado el 11 de septiembre por Dick Cheney, uno de los principales arquitectos de ese programa desarrollado dentro de un comité que opera fuera del gobierno regular desde 1981 [Ver a continuación más detalles sobre la COG. NdT de inglés]. De ser cierto que las disposiciones de la National Emergencies Act se han hecho inoperantes por causa de la COG, ello indicaría que el sistema constitucional de contrapoderes ya no se aplica en Estados Unidos, y que los decretos secretos predominan ahora sobre la legislación pública.

Red Voltaire: En ese contexto, ¿por qué el Congreso de Estados Unidos no desempeña su papel en la limitación de los poderes secretos que se instauró después del Watergate? ¿Qué consecuencias tuvieron entonces la expulsión de Nixon y el fortalecimiento de la supervisión del Congreso sobre las operaciones secretas de los servicios de inteligencia estadounidenses?

Peter Dale Scott: La estrategia de Nixon para Vietnam consistió en tratar de obtener el apoyo del bando opuesto llegando a acuerdos estratégicos tanto con la Unión Soviética como con China. Esto encontró una violenta oposición tanto de parte de los «halcones» como de parte de las «palomas» en el seno de una nación profundamente dividida, y yo creo que los «halcones» provenientes tanto de la CIA como del Pentágono fueron partícipes de la crisis fabricada del Watergate, que dio lugar a la dimisión forzosa de Nixon.

Después del Watergate, las «palomas» del Congreso –al que se aplicó por entonces el sobrenombre de «McGovernite»– de 1974 implantaron cierto número de reformas en nombre de políticas más abiertas y públicas, aboliendo un estado de urgencia que se había mantenido desde la época de la guerra de Corea y estableciendo las restricciones jurídicas y legislativas sobre la CIA y sobre otros aspectos del gobierno secreto. Esas reformas tuvieron como respuesta una movilización concertada tendiente a revertirlas y a restablecer el statu quo ante.

Aquel debate político implicaba la existencia, en el seno de la dirección del país, de un desacuerdo entre los llamados «negociantes» y los «prusianos» y la cuestión era saber si, después del fiasco de Vietnam, Estados Unidos debía esforzarse por volver a su anterior papel de nación prominentemente comerciante o si debía responder a la derrota de Vietnam con un aumento suplementario de sus fuerzas armadas.

Aquella lucha burocrática e ideológica fue a la vez una lucha por el control del Partido Republicano. Aquello terminó provocando la caída de Nixon y el gradual redireccionamiento –durante la presidencia de Ford– de la política exterior de Estados Unidos de coexistencia pacífica con la Unión Soviética hacia planes tendientes a debilitar y posteriormente a destruir –bajo la administración Reagan– lo que este último llamó «el Imperio del Mal». Fue así como, en octubre de 1975, la implicación muy probable de Dick Cheney y de Donald Rumsfeld en la revolución palaciega que los historiadores designan con el nombre de «Masacre de Halloween» significó la derrota del republicanismo moderado de Nelson Rockefeller. Aquello significó esencialmente la reorganización del equipo de Ford, preparando así el fin de la distensión.

Dick Cheney y Donald Rumsfeld, que por entonces dirigían el equipo de la Casa Blanca del presidente Gerald Ford, y controlaban el Departamento de Defensa, desempeñaron un papel decisivo en el triunfo final de los prusianos, al alejar a Henry Kissinger y nombrar como director de la CIA a George H. W. Bush, quien elaboró desde allí un nuevo estimado, más alarmista, de la amenaza soviética, dando así lugar a la correspondiente explosión de los presupuestos de defensa y al sabotaje de la política de distensión. Desde entonces, hemos podido observar en la economía estadounidense una influencia cada vez más importante de lo que Dwight D. Eisenhower había llamado, en el histórico discurso de fin de mandato que pronunció el 17 de enero de 1961, el «complejo militaro-industrial».

Hoy en día nos encontramos sometidos a un nuevo estado de urgencia ampliado, y la supervisión del Congreso sobre las operaciones secretas del Estado profundo de Estados Unidos se ha hecho casi inexistente. Por ejemplo, la supervisión con mandato jurídico del Congreso sobre las operaciones secretas de la CIA se ha evitado con éxito gracias a la creación, en 1981, del Joint Special Operations Command (JSOC) en el Pentágono, al igual que la supervisión sobre las operaciones que dirigió el general Stanley McChrystal antes de su nombramiento como comandante de las tropas de la OTAN en Afganistán.

Red Voltaire: En su anterior respuesta usted mencionó brevemente el importante papel de George Bush padre en el sabotaje de la política de distensión que había implementado Kissinger. Fue sin embargo muy breve el periodo de Bush a la cabeza de la CIA. ¿El reemplazo de George H. W. Bush por el almirante Stanfield Turner, más moderado, a la cabeza de esa agencia incrementó el control de las operaciones secretas de los diferentes elementos del Estado profundo de Estados Unidos?

Peter Dale Scott: No, en lo absoluto. Sucedió lo contrario ya que ciertos actores claves de lo que acabo de explicar, ya excluidos de la CIA como consecuencia de la nominación del almirante Turner, se buscaron una nueva «casa» trabajando para el llamado Safari Club. El Safari Club era una organización secreta fuera de todo control que reunía a los directores de los servicios de inteligencia de numerosos países –como Francia, Egipto, Arabia Saudita e Irán. Estimulada esencialmente por el entonces director del espionaje francés, el difunto Alexandre de Marenches, aquella organización tenía como objetivo completar secretamente las acciones de la CIA mediante la realización de otras operaciones anticomunistas en África, Asia Central y Medio Oriente –operaciones que escapaban a todo control del Congreso estadounidense.

Después, en 1978, Zbigniew Brzezinski –que no era miembro del Safari Club– implementó una forma de escapar al control del almirante Turner mediante la creación de una unidad especial de la Casa Blanca con Robert Gates, el actual secretario de Defensa, que era por aquel entonces un joven agente operacional de la CIA. Bajo la dirección de Brzezinski, oficiales de la CIA se aliaron a la agencia de inteligencia de Irán, la SAVAK, para enviar agentes islamistas a Afganistán, desestabilizando así aquel país de manera tal que aquello condujo a la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética en 1980.

La siguiente década, que se caracterizó por la implicación secreta de la CIA en Afganistán, fue determinante en la transformación de aquel país en un vivero de cultivo de la amapola del opio, del tráfico de heroína y del islamismo yihadista.
Hay muy buenos libros sobre ese tema publicados hace algunos años–uno por Tim Weiner, el otro por John Prados. Pero, como se dirigieron a oficiales de la CIA que les mostraron sólo algunos documentos que acababan de ser desclasificados, esos autores no hablan de la droga en sus libros.

La conexión de los narcóticos es tan profunda que no se menciona en los documentos de la CIA que se han hecho públicos. Pera la cooperación de la CIA, dirigida por William Casey desde 1981, con el banco de la droga llamado Bank of Credit and Commerce International (BCCI) estimuló la creación en Afganistán de una inmensa narcoeconomía, cuyas consecuencias desestabilizadoras ayudan a explicar por qué hay soldados de la OTAN, afganos y pakistaníes muriendo diariamente en esos lugares [2].

El BCCI fue un enorme banco de lavado de fondos provenientes de la droga. Corrompía, con sus presupuestos y sus recursos, a políticos de primer plano en el mundo entero… presidentes, primeros ministros… Y una parte de ese dinero sucio –de eso no se habla mucho, pero es la realidad– llegaba a políticos en Estados Unidos, a políticos de los dos partidos, y esa es una de las principales razones que explican por qué nunca logramos que el Congreso abriera una investigación contra el BCCI. Hubo de hecho un informe del Senado, que fue publicado, firmado por un republicano, Hank Brown, y por un demócrata, John Kerry. Y Brown felicitó a Kerry por haber tenido el coraje de escribir aquel informe cuando tantas personas de su partido estaban vinculadas al BCCI.

Este banco fue un factor primordial en la creación de conexiones con gente como Gulbuddin Hekmatyar, probablemente el principal traficante de heroína del mundo entero en los años 1980. Se convirtió [Hekmatyar] en el principal beneficiario de la generosidad de la CIA, que se completó con una suma similar de dinero proveniente de Arabia Saudita. ¡Hay algo terriblemente nefasto en este tipo de situación!

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Nacido en Montreal en 1929, Peter Dale Scott es un ex diplomático, poeta y autor canadiense. Es también profesor emérito de Literatura Inglesa en la Universidad de Berkeley, estado de California. Es conocido por sus posiciones contra la guerra y por sus críticas sobre la política exterior de Estados Unidos. Peter Dale Scott es además un autor y analista político reconocido tanto por la crítica como por sus colegas, entre los que se encuentra su amigo Daniel Ellsberg, reconocido a su vez como «el hombre que hizo caer a Nixon».

Red Voltaire: En 1976, Jimmy Carter fue electo en base a un programa de reducción de los gastos militares y de distensión con la Unión Soviética, lo que en realidad no se concretó en los 4 años de su mandato. ¿Puede usted explicarnos por qué? ¿Será que su consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski –a quien usted mencionó en su anterior respuesta– desempeñó algún papel en aquella política exterior, sensiblemente más agresiva que lo que se esperaba?

Peter Dale Scott: Los medios de difusión presentaban a Carter como un candidato populista, como un granjero sureño cultivador de maní. Pero la realidad profunda era que Carter había sido preparado para la presidencia por Wall Street, particularmente por la Comisión Trilateral, financiada a su vez por David Rockefeller y dirigida por Zbigniew Brzezinski.

Brzezinski, un polaco furiosamente antisoviético, se convirtió entonces en el consejero de Seguridad Nacional de Carter. Y desde el principio de aquel mandato [Brzezinski] interfirió continuamente al secretario de Estado Cyrus Vance para mantener una política una política exterior más vigorosamente antisoviética. En ese aspecto, Brzezinski actuó en contra de los objetivos planteados de la Comisión Trilateral, de la que el presidente Carter había sido miembro.

La idea subyacente de la Comisión Trilateral era una imagen más bien atrayente de un mundo multipolar en el que Estados Unidos hubiese desempeñado un papel de mediador entre el Segundo Mundo, o sea el bloque soviético, y el Tercer Mundo, que era lo que en aquel momento se designaba como los países subdesarrollados o menos desarrollados… Entre paréntesis, yo detesto esa expresión, porque viví en Tailandia y, en ciertos aspectos, ¡ellos están mucho más desarrollados que nosotros!

En resumen, al ser electo, Carter nombro como secretario de Estado a un verdadero trilateralista, Cyrus Vance, y tenía como consejero de Seguridad Nacional a Zbigniew Brzezinski, quien estaba decidido a utilizar el Estado profundo para hacerle a la Unión Soviética tanto daño como le fuera posible. Y la mayor parte de lo que se interpretó como los «éxitos» del régimen de Reagan claramente se inició en la época de Brzezinski.

Fue una renuncia total de aquello a lo que se había comprometido la Comisión Trilateral. El pobre Carter fue electo porque había prometido cortes en el presupuesto de Defensa y, antes de su salida [de la Casa Blanca], había metido al Departamento de Defensa en masivos aumentos presupuestarios que, una vez más, fueron asociados a Reagan aunque en realidad habían comenzado antes.

Por consiguiente, una masiva campaña tendiente a un aumento de los presupuestos de defensa –campaña discretamente realizada por ricos industriales del aparato militar que actuaban a través del Comité sobre el Peligro Presente– llevó la opinión pública estadounidense a fortalecer el esfuerzo de Brzezinski a favor de una presencia y de una política exterior estadounidenses más militantes, sobre todo en el Océano Índico.

Red Voltaire: Después de haber sido un hombre muy influyente con el presidente Gerald Ford, Dick Cheney –junto a su mentor Donald Rumsfeld y junto al vicepresidente George H. W. Bush– fue, a partir de la presidencia de Reagan, uno de los hombres claves del programa ultrasecreto de «Continuidad del Gobierno» (Continuity of Government, COG). ¿Puede usted explicarnos en qué consiste ese programa? ¿Ya se ha aplicado, aunque sea parcialmente?

Peter Dale Scott: Desde el comienzo de la presidencia de Reagan, en 1981, se creó un grupo secreto, fuera del gobierno regular, para trabajar sobre la llamada Continuidad del Gobierno («Continuity of Government» o COG) o, dicho de otra manera, en planes de la COG destinados a organizar la gestión del Estado en caso de urgencia nacional. Ese programa era inicialmente una extensión de planes preexistentes destinados a responder a un ataque nuclear que decapitara la dirección de Estados Unidos. Pero, antes del fin del mandato de Reagan, su orden ejecutiva número 12686 de 1988 modificó los términos [de dichos planes] para que cubrieran cualquier tipo de urgencia.

La COG es otra de las cosas que se asocian a Reagan, pero aquellos planes en realidad comenzaron en la época de Carter, aunque es posible que este último nunca haya estado al corriente de ello. En efecto, Carter creó la FEMA [la Agencia Federal de Manejo de Situaciones de Urgencia, siglas en inglés.], que históricamente siempre fue la estructura de planificación de la COG.

Lo que resulta bastante chocante es que aunque los planes de la COG son planes extremos, el Congreso no estaba al corriente de ellos en los años 1980. Sólo un pequeño grupo –en el que se encontraban Oliver North, Dick Cheney y Donald Rumsfeld– estaba encargado de trabajar en esos planes en virtud de una orden ejecutiva altamente secreta de Reagan emitida en 1981, como ya expliqué anteriormente.

La cuestión de la COG se mencionó públicamente por primera vez en 1987, durante las audiencias sobre el escándalo Irán-Contras, cuando un miembro del Congreso nombrado Jack Brooks le preguntó a Oliver North: «Coronel North, en el marco de su trabajo en el Consejo de Seguridad Nacional, ¿no le asignaron a usted en un momento dado la planificación de la continuidad del gobierno en caso de un desastre de envergadura?» Agregó el congresista Brooks: «Yo estaba particularmente preocupado, señor presidente, porque leí en varios diarios de Miami y en algunos más que había un plan elaborado, por esta misma agencia, un plan de contingencia en caso de urgencia que suspendería la Constitución de los Estados Unidos. Aquello me inquietó mucho y me pregunté si era un aspecto en el cual había trabajado él. Yo creo que así es y quería tener esa confirmación.»

El senador Inouye, director de aquella comisión investigadora del Congreso, le respondió con un poco de nerviosismo: «Con todo respeto, ¿puedo pedirle que no se toque ese tema en este momento? Si queremos abordarlo, estoy seguro que pueden hacerse arreglos para una sesión ejecutiva.» Está claro que las preguntas del congresista Brooks eran sobre la «Continuidad del Gobierno», y aquellos arreglos para la realización de una sesión ejecutiva nunca tuvieron lugar.

Cheney y Rumsfeld –dos figuras claves del programa de la COG– siguieron participando en esos planes y ejercicios, muy onerosos, a lo largo de dos décadas sucesivas, incluso en momentos en que, hacia fines de los años 1990, los dos eran directores de empresas privadas que nada tenían que ver con el gobierno. Se ha dicho que el nuevo blanco que sustituyó a la Unión Soviética fue el terrorismo, pero algunos periodistas han mencionado que desde principios de los años 1980 había importantes planes destinados a hacer frente al tipo de manifestaciones que, según la mentalidad de Oliver North y de otros como él, habían llevado a la derrota de Estados Unidos en Vietnam.

Nadie duda que los planes de la COG se hayan aplicado parcialmente durante el 11 de septiembre, paralelamente a un estado de urgencia proclamado oficialmente. Este último sigue aún en vigor al cabo de 9 años, a pesar de una ley posterior al Watergate que exige ya sea una aprobación o un cese de una urgencia nacional por parte del Congreso cada 6 meses. Los planes de la COG son un secreto celosamente guardado, pero en los años 1980 hubo informes que señalan que esos planes implicaban medidas de vigilancia y detenciones sin mandato, así como una militarización permanente del gobierno. En cierta medida, esos cambios claramente se aplicaron después del 11 de septiembre.

No hay manera de determinar cuántos cambios constitucionales ocurridos desde del 11 de septiembre pueden tener su origen en la planificación de la COG.
Sabemos, sin embargo, que nuevas medidas de aplicación de la COG fueron instauradas nuevamente en 2007, cuando el presidente Bush emitió la National Security Presidential Directive 51 (Directiva Presidencial de Seguridad Nacionale, o NSPD-51/HSPD-20). Esa directiva estipulaba lo que la FEMA posteriormente llamó «una nueva visión para garantizar la continuidad de nuestro gobierno», y fue seguida posteriormente por un nuevo National Continuity Policy Implementation Plan (Plan de Implementación de la Política de Continuidad Nacionale).

La NSPD-51 invalidó también la PDD 67, que era la directiva de la COG del decenio anterior elaborada por Richard Clarke, quien era por aquel entonces el «zar» del contraterrorismo en Estados Unidos desde la época de Clinton. En fin, la NSPD-51 hizo referencia a nuevos «anexos clasificados sobre la continuidad», señalando que deben «ser protegidos contra toda divulgación no autorizada».
Bajo la presión de algunos de sus electores que se habían movilizado a favor de la apertura de una verdadera investigación sobre el 11 de septiembre, el congresista Peter DeFazio, miembro de la Comisión sobre la Seguridad Interior, presentó dos pedidos para consultar esos anexos.

Su primer pedido fue rechazado. DeFazio presentó entonces un segundo pedido, mediante una carta firmada por el presidente de su Comisión. El pedido fue rechazado de nuevo. Una vez más, como ya dije en mi respuesta a la segunda pregunta de esta entrevista, esto parece indicar que el sistema constitucional de contrapoderes ya no se aplica en Estados Unidos y que los decretos secretos están ahora por encima de la legislación pública.

Red Voltaire: En La Route vers le Nouveau Désordre Mondial, usted afirma que la Comisión Nacional Investigadora sobre el 11 de septiembre –cuyos miembros fueron nombrados por el gabinete de George W. Bush y cuyo Informe Final fue redactado por el equipo del director ejecutivo Philip Zelikov– incurrió en repetidos engaños sobre el tema del 11 de septiembre, sobre todo en lo tocante a las actividades de Dick Cheney en aquella mañana. ¿Puede usted explicar a nuestros lectores ese aspecto en particular?

Peter Dale Scott: Inicialmente, George W. Bush se resistió a toda investigación sobre el 11 de septiembre, hasta que el Congreso impuso una Comisión Investigadora, en respuesta a una eficaz campaña de las familias de las victimas [3] Thomas Kean y Lee Hamilton, los dos directores de la Comisión, prometieron públicamente guiarse por las preguntas sin respuestas de las familias de las víctimas, como por ejemplo: saber quiénes eran realmente los presuntos secuestradores de los aviones y cómo fue que se derrumbaron 3 edificios del World Trade Center, cuando uno de ellos ni siquiera llegó a recibir el impacto de un avión.

Finalmente, esas preguntas, al igual que otras muchas interrogantes, ni siquiera llegaron a mencionarse. Asimismo, la Comisión recogió gran cantidad de testimonios contradictorios y, en muchas ocasiones, reescribió ciertos relatos. Bajo la estrecha supervisión de Philip Zelikow, el director de aquella Comisión quien por mucho tiempo había sido empleado del gobierno en cuestiones de seguridad nacional, el Informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre ignoró ciertas contradicciones y corrigió otras de una forma que fue cuestionada por numerosos críticos.

El Informe atribuyó la ausencia de respuestas [de la defensa estadounidense] de aquel día a un caos y a una ruptura sistémica, ignorando así otros testimonios de Cheney, según los cuales él desempeñó aquel día un papel preponderante. La Comisión ignoró igualmente importantes contradicciones y dudas sobre el testimonio que había prestado Cheney. Un tema crucial que la Comisión no investigó de manera explícita fue la aplicación de los planes de la COG [durante los hechos] el 11 de septiembre (p.555, nota 9).

Tampoco mencionó la comisión de estudios sobre el terrorismo de Cheney –reunida por decreto de Bush en mayo de 2001– que fue citada como fuente de origen de una orden del Comité de Jefes del Estado Mayor Conjunto [el JCS, según sus siglas en inglés] que databa del 1º de junio de 2001. Aquella orden modificó [u obstaculizó, haciéndolas inoperantes] las condiciones de intercepción de los aviones secuestrados por parte de la fuerzas aérea.

Para lograr su recuento restringido sobre la responsabilidad de Cheney [en lo sucedido] aquel día, la Comisión también restó importancia –y de manera flagrante– a varios recuentos de testigos oculares [que estaban] en completo desacuerdo con la cronología de la propia Comisión, particularmente los del director del contraterrorismo Richard Clarke y del secretario de Transportes Norman Norman Mineta.

Red Voltaire: Gran parte de La Route vers le Nouveau Désordre Mondial –un libro verdaderamente muy rico debido a la cantidad e importancia de los temas que aborda– trata sobre la geopolítica del petróleo, de la droga y del armamento y la manera como el Estado profundo estadounidense la maneja en Asia Central y en el Medio Oriente desde la época del presidente Carter. Sabiendo que la «guerra contra el terrorismo» perdura y se extiende hoy en más de 60 países –principalmente a través de operaciones secretas–, ¿cuáles son en su opinión los verdaderos orígenes y objetivos de esta?

Peter Dale Scott: Al principio de la «guerra contra el terrorismo» estaba muy claro que los consejeros estratégicos de los dos partidos, al igual que los grupos de reflexión (think tanks, en español tanques pensantes, son centros o institutos de propaganda y/o difusión de ideas políticas ) como el Council on Foreign Relations, estaban preocupados por la necesidad que según ellos tenía Estados Unidos de preservar su dominio histórico sobre los mercados petroleros mundiales. Produjeron documentos que apoyaban la idea de un incremento de la fuerza militar de Estados Unidos en la región del Golfo Pérsico, así como la idea de adoptar planes militares destinados, en particular, a ocuparse de Sadam Husein.

Hoy en día, la «guerra contra el terrorismo» ha seguido extendiéndose, y nos dicen que los militantes salafistas se han desplazado –como era de esperar– hacia nuevas regiones del mundo, sobre todo hacia Somalia y Yemen, para preparar sus represalias. La «guerra contra el terrorismo» se ha convertido por lo tanto en un ensayo para la actual doctrina estratégica de Estados Unidos tendiente a implantar un «dominio total» [«Full-spectrum dominance»], como fue definida en el importante informe del Pentágono titulado Joint Vision 2020, llamando entonces a garantizar «la capacidad de las fuerzas estadounidenses, operando solas o con el apoyo de los aliados, para derrotar a cualquier enemigo y controlar cualquier situación mediante la gama de operaciones militares [disponibles]».

Desde la Segunda Guerra Mundial cada una de esas escaladas ha sido conducida por un lobby de la Defensa financiado originalmente por el complejo militaro-industrial y actualmente por media docena de fundaciones de derecha que disponen de fondos ilimitados. Con el tiempo, su personal ha ido emigrando de grupo en grupo –el American Security Council, el Comité sobre el Peligro Presente, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano y, actualmente, el Center for Security Policy (CSP) [4]. Pero sus objetivos han ido ampliándose con el paso de los años yendo así de maximizar la presencia estadounidense hasta restringir las libertades individuales para impedir la reaparición de cualquier tipo de movimiento antiguerra en Estados Unidos. Yo abordo la expansión de esta facción del sector de la defensa en mi más reciente libro, American War Machine.

Esa agenda incluye cada vez más el maccarthysmo, por no decir el fascismo. Cierto número de grupos están alimentando una histeria islamófoba que recuerda la histeria anticomunista de los años 1950, llamando a una guerra aparentemente sin fin contra el Islam. Por ejemplo, el CSP [Centro para la Política de Seguridad, siglas en inglés. Ndt.] publicó recientemente un documento titulado Shariah, The Threat to America [5], en el que proclama que la sharia es «la amenaza totalitaria de nuestra época», con advertencias alarmistas sobre una «yihad infiltrada» y una «yihad demográfica».

Red Voltaire: Esa «guerra contra el terrorismo», cuyos verdaderos fundamentos y objetivos están lejos de ser expuestos explícitamente por los gobiernos de los países miembros de la OTAN, comenzó en Afganistán, en 2001. En ese Estado, poderosos señores de la guerra aliados a Estados Unidos en los años 1980 –en la época en que los muyahidines combatían a las tropas soviéticas– son actualmente destacados actores del conflicto en «AfPak», la entidad geopolítica que abarca Afganistán y Pakistán. Tomemos como ejemplo simbólico el caso de Gulbuddin Hekmatyar. La opinión pública de los diferentes países de la OTAN no parece darse realmente cuenta de quién es este señor Hekmatyar. ¿Puede usted proporcionarnos información sobre él? En su opinión, ¿cómo simboliza [Hekmatyar] el peligro que representa una política exterior estadounidense que, por falta de control legislativo y de visibilidad pública, ha provocado la explosión del tráfico de droga a nivel global?

Peter Dale Scott: Al disponer de pocos agentes leales en Afganistán, Estados Unidos decidió realizar su Operación Ciclón a través de los que estaban a la disposición de la Inter-Services Intelligence (ISI, los servicios secretos pakistaníes). Pakistán, temiendo a su vez a los reclamos de los verdaderos nacionalistas afganos que reivindican sus propios territorios fronterizos, dirigió el volumen de las ayudas provenientes de Estados Unidos y de Arabia Saudita hacia dos extremistas cuya base de apoyo en Afganistán era muy restringida: Abdul Rasul Sayyaf y Gulbuddin Hekmatyar.
Este último, miembro de la etnia pashtún y de la tribu Ghilzai, originario de norte no pashtún, fue entrenado inicialmente para la resistencia violenta bajo la dirección de los pakistaníes. Fue al parecer el único líder afgano que reconoció explícitamente la línea Durand que define la frontera entre Afganistán y Pakistán. Para compensar el apoyo que no tenían entre la población local, Sayyaf y Hekmatyar cultivaron y exportaron opiáceos de forma masiva en los años 1980, también con apoyo del ISI.

Fue por esa misma razón que los dos colaboraron con los muyahidines extranjeros –o sea, con los iniciadores de lo que hoy se ha dado en llamar al-Qaeda– que por entonces afluían hacia Afganistán, y Hekmatyar en particular parece haber desarrollado una estrecha relación con Osama Ben Laden. Aquella afluencia de fundamentalistas wahabitas y deobanditas trajo como importante consecuencia el debilitamiento de la versión tradicional sufista del Islam local.

Durante la campaña antisoviética, las fuerzas de Hekmatyar mataron cierta cantidad de personas que apoyaban a Ahmed Shah Masud, la principal amenaza para los planes de Hekmatyar –planes que contaban además con el apoyo del ISI– que consistían en dominar el Afganistán postsoviético. Después de la retirada de estos últimos, la CIA –actuando en contra de las recomendaciones del Departamento de Estado– utilizó también a Hekmatyar para impedir la constitución de un gobierno de reconciliación nacional, lo cual condujo a una guerra civil que provocó la muerte de miles de personas en los años 1990.

Desde la invasión de Estados Unidos contra Afganistán en 2001, Hekmatyar ha dirigido su propia facción de combatientes para obtener una retirada de las tropas de la OTAN, aunque parece más abierto que los talibanes en cuanto a integrarse a un gobierno de coalición dirigido por el actual presidente Hamid Karzai. En Washington, importantes funcionarios de la defensa –como Michael Vickers– todavía se refieren a la Operación Ciclón como «la acción clandestina más exitosa» en la historia de la CIA.

No parecen preocupados por el hecho que ese programa de la CIA haya contribuido a generar y a desencadenar algo como al-Qaeda –la nueva justificación postsoviética para los aumentos sin precedentes de los presupuestos de defensa– ni tampoco por haber conferido a Afganistán su actual papel de principal fuente mundial de heroína y hachís.

Red Voltaire: En conclusión, ante la situación financiera, económica, política, social e incluso moral existente en Estados Unidos, así como en numerosos países a través del mundo, ¿tiene usted confianza en el futuro? ¿Ve usted indicios estimulantes de una mayor influencia de lo que usted llama la «voluntad prevaleciente de los pueblos» en la toma de decisiones políticas, un proceso que es hoy por hoy más oligárquico que nunca?

Peter Dale Scott: Se dice que deberíamos ver cada crisis como una oportunidad. La crisis de Estados Unidos, que es también la del mundo, pudiera ser ciertamente la ocasión de introducir reformas de gran envergadura en los procesos del capitalismo de mercado que engendraron diferencias tan grandes entre los muy ricos y los muy pobres. Desgraciadamente, debido a esos procesos, las políticas tradicionales y los métodos de movilización se han hecho más ineficaces aún de lo que ya eran anteriormente.

En mi libro «La Route vers le Nouveau Désordre Mondial», yo defiendo el hecho que importantes cambios sociales son posibles cuando la opresión da lugar a la formación de una opinión pública unida –o de lo que yo llamo «la voluntad prevaleciente de los pueblos»– en oposición a esa opresión. Hago referencia a ejemplos como el movimiento por los derechos cívicos en el sur de Estados Unidos, o el movimiento polaco Solidarnosc.
Desarrollos tecnológicos como Internet han facilitado más que nunca la unión de las personas, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Pero la tecnología ha perfeccionado también los instrumentos autoritarios de vigilancia y represión, haciendo la movilización activista más difícil que antes. Por consiguiente, el futuro es muy incierto. Pudiera decirse que el sistema global actual está más inestable que nunca y que es posible que algún tipo de prueba de fuerza logre cambiarlo.

En todo caso, yo estoy convencido de que estamos viviendo un periodo particularmente estimulante. La juventud debe continuar uniéndose como siempre lo ha hecho a movimientos que aspiran al cambio social, y a crear nuevos espacios propicios al intercambio global. Y, por sobre todo, no hay ninguna excusa para la desesperación.

por Red Voltaire

martes, 10 de mayo de 2011

Dakup Diwa 2 by Cesar Bayan

¿Vivimos en una simulación hecha por computadora? (las matemáticas detrás de la Matrix)

Nick Bostrom de la Universidad de Oxford expone las bases científicas para la creación de una experiencia humana totalmente simulada y explora las posibilidades de que vivamos dentro de una simulación computarizada generada por seres del futuro

Una simulación computarizada suficientemente poderosa sería indistinguible de la realidad para nuestro cerebro. En un universo tan vasto como el nuestro, es muy probable que llegue a existir un poder computacional capaz de realizar dicha simulación. Así que en teoría es plausible que habitemos en una simulación sin poder saberlo (salvo por métodos no ordinarios de conocimiento).

La historia de Siddartha narra que antes de la iluminación este joven brahmán –que lo mismo experimentó el ascetismo como participó en épicas farras (sexo, drogas y gnosis)- descubrió que la realidad que percibimos es una ilusión (samsara o maia) y a partir de esto, sine qua non, pudo alcanzar un estado de conciencia elevada. Es muy probable que si los viejos textos de la India tuvieran conceptos como simulacro, computación, animación, holograma, esta ilusión habría sido descrita en estos términos. No es casualidad que la diosa Maia, la diosa de la ilusión en la India se haya transformado en nuestro actual concepto de la Matrix (un trazo estimológico de ciencia ficción que convierte la ilusión de la materia en el sueño de la mente). Quizás no sea insignificante que en Grecia, Maia, ascendida a las Pléyades, es la madre, de Hermes, el hacker por antonomasia, el Neo histórico, que en su cuerpo esotérico deja las llaves para escapar de la Matrix.

Pero más allá de la especulación mítico religiosa esta simulación computarizada intuida por el misticismo encuentra actualmente su soporte teórico en las matemáticas y en la filosofía de la ciencia.

Nick Bostrom, director del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford en su trabajo seminal “Are you living in a computer simulation?” explora de manera fascinante la posibilidad de que vivamos en una simulación computarizada.

La tesis de Bostrom básicamente plantea que si en el futuro, como plantean muchos científicos y fuuristas, es posible que existan grandes cantidades de poder computacional es probable que estas generaciones futuras realicen simulaciones detalladas de sus ancestros en sus supercomputadoras. Simulaciones realizadas con estas supercomputadoras permitirían personas simuladas conscientes –ya que serían suficientemente finas y contarían con conocimientos avanzados del funcionamiento de la mente para simularla-. El poder computacional de estas generaciones futuras les permitiría realizar miles y miles de simulaciones por lo cual se podría suponer que la vasta mayoría de las mentes no pertenecen a la raza original sino a la de la “raza” simulada.

Bostrom fundamenta su teoría en la idea de la “independencia de substrato”, que sostiene que los estados mentales pueden producirse en una amplia clase de substratos físicos. “Si un sistema implementa las estructuras y procesos computacionales correctos puede ser asociado con experiencias conscientes. No es una propiedad esencial de la consciencia ser implementada en una red bioneuronal basada en el carbón dentro de un cráneo: en un principio procesadores basados en el silicio dentro de una computadora podrían hacer el truco”.

Para reproducir experiencias subjetivas solo se necesitaría replicar los procesos computacionales estructurales del cerebro humano al nivel de sinapsis individuales. Computadoras cuánticas, computadoras de materia nuclear o de plasma, podrían en teoría replicar estructuralmente estos procesos cerebales a microescala.

Una maduración tecnológica haría posible convertir planetas enteros en poderosas supercomputadoras. Una civilización posthumana con estas capacidades podría descubrir nuevos fenómenos naturales y trascender los paradigmas actuales de la física.

Actualmente se calcula que el poder computacional del cerebro humano es de f ~10^16-10^17 operaciones por segundo. Simular el medio ambiente además de la mente, requeriría poder comptacional adicional. Aunque simular el universo entero a un nivel cuántico es prácticamente imposible según nuestros conocimientos actuales, realizar un simulación realista de la experiencia humana no serían implausible para una civilización posthumana. Especialemente si se toma en cuenta que esta simulación solo requeriría generar un ambiente en el que los humanos simulados no noten irregularidades en su diseño. La estructura microscópica dentro de la Tierra podría ser omitida. Objetos astronómicos distantes podrían ser representaciones altamente comprimidads: la verosimilitud se extendería a la angosta banda de las propiedades que podemos observar desde nuestro planeta o desde una nave dentro de nuestro sistema solar y a nuestra limitada capacidad de percepción sensorial. Algunos objetos o ambientes podrían ser simulados ad hoc para ahorrar poder computacional, de la misma forma que dentro de los videojuegos modernos a veces el usuario se mueve más rápido de lo que la tarjeta de video tarda en renderear el escenario. Esto podría explicar fenómenos engañosos dentro de la física cuántica como por qué las partículas tienen una posición indeterminada hasta que son observadas e incluso las percepciones místicas y psicodélicas (que en lenguaje de programación podríamos llamar glitches o loops) en las que se entreve la naturaleza de simulación o el código mismo con el que se ha realizado el simulacro. (Curiosamente el detector GEO600 del Fermi Lab buscando ondas gravitacionales se encontró con un punto donde el tiempo espacio deja de comportarse como un continuum suave y fluído y se disuelve en un granos, o en otras palabras se pixelea. Esto ha llevado a algunos físicos a formular la teoría de que el universo en el que vivimos es una holograma, y lo que experimentamos en 3D es la proyección de algo que está sucediendo en una lejana superficie bidimensional).

Por otra parte un simulador posthumano tendría suficiente poder computacional para rastrear a detalle las creencias y los estados mentales de todos los cerebros humanos en todos los momentos. De esta forma podría saber cuando un humano está por hacer una observación del mundo microscópico o de algún aspecto de la simulación que no es simulado permanentemente y llenarlo con suficiente detalle en el momento de la observación según sea necesario. Si algún error ocurriera, el director de la simulación podría editar los estados cerebrales antes de que se den cuenta de la anomalía y echen a perder la simulación. Aunque la misma simulación podría tener en su programa permitir según ciertos algoritmos condicionales a algunos humanos observar la naturaleza del mundo en el que viven. Inlcuso es posible que los mismos simuladores –a la manera de Avatar- participen en ocasiones veladamente dentro de la simulación para impedir que los humanos simulados descubran el simulacro o quizás para dirigir el orden de las cosas hacia un estado deseado.

Bostrom calcula que ~10^33 – 10^36 operaciones por segundo serían suficientes para simular la historia entera de la humanidad, aunque para un estimado más preciso es necesario obtener una mayor experiencia en los mundos de realidad virtual. Una computadora con la masa de un planeta puede realizar 10^42 operaciones por segundo y eso asumiendo que se contara apenas con los diseños nanotecnológicos ya conocidos. Un sola computadora pordía simular toda la historia mental de la humanidad usando sólo una millonesima parte de su poder computacional. Una civilización posthumana podría construir grandes cantidades de estas computadoras planetarias, por lo cual podrían estar corriendo numerosas simulaciones a la par.

Adicionalmente a las simulaciones de ancestros, se podrían estar realizando simulaciones más selectivas que incluyen grupos pequeños de humanos o incluso un solo individuo (de forma similar al experimento realizado en el libro “A Maze of Death” de Phillip K. Dick). El resto de la humanidad estaría compuesto por zombies holográficos –simulados a un nivel suficiente para que las personas totalmente simuladas no descubran que hay algo sospechoso. Estas mentes parcialemente simuladas estarían programadas exactamente con la misma información que los humanos completamente simulados para responder a la visión del mundo y a las experiencias de“los personajes principales”, creando la más aterradora pesadilla ontológica solipsista.

“Si estamos viviendo en una simulación, entonces el cosmos que estamos observando es apenas un pedazo pequeño de la totalidad de la existencia física. La física en el universo donde la computadora está situada puede o no corresponder a la física de la simulación que genera esta computadora. Aunque el mundo que vemos es en cierta forma “real”, no está localizado en el nivel fundamental de la realidad”, dice Bostrom.

Aún más espectralmente cuativador, una civilización posthumana podría generar sus simulaciones con computadoras construidas en mundos simulados. Estas máquinas virtuales podrían a su vez simular otra máquina virtual y así sucesivamente con numerosas iteraciones (fractales digitales del diseño holográfico). Si esto es así podríamos sospechar también que los seres que operan nuestra simulación son también simulaciones y sus creadores también simulaciones así cuasi ad infinitum (el laberinto de la máquinas autorreplicantes y de la realidad fantasmagórica).(Por si esto fuera poco programas de inteliegencia militar en Estados Unidos han desarrollado tentativamente el plan de crear una simulación dentro de la simulación VER LOS PLANES PARA LA MATRIX DE LA VIDA REAL).

Los posthumanos operando una simulación serían como dioses en relación a las personas habitando la simulación “los posthumanos crearon el mundo que vemos; tienen inteligencia superior; son omnipotentes en el sentido en el que pueden interferir en el proceder de nuestro mundo incluso en formas que violan nuestras leyes físicas; y son omniscientes en el sentido en el que pueden monitorear todo lo que sucede”. Lo simuladores podrían ser no sólo los dioses de nuestra historia mental pasada, sino los extraterrestres de nuestro futuro. Los arcones de la filosofía gnóstica, reguladores planetarios que controlan el destino de un mundo el cual han imbuido con su personalidad. Los reptileanos de la cosmogonía new age, los guardianes de la Matrix. Es más los dioses podrían ser computadoras, sistemas de información como la supercomputadora cósmica del futuro de Phillip K. Dick, VALIS, la cual proyecta una realidad holográfica que nos hace pensar que la historia sigue su curso cuando en realidad el mundo llegó a su fin.

En un mundo simulado tendríamos que considerar que nuestras acciones podrían ser recompensadas o castigadas, quizás bajo el criterio moral de los simuladores, el cual puede estar embebido en el código de la simulación de manera ubicua y uniforme. Nuestras acciones podrían determinar lo que nos suecede dentro de la narrativa de la simulación, no necesariamante por una decision arbitraria de un dios del la simulación, sino por el mismo algoritmo de la simulación, una especie de coefciente matemático kármico que toma en cuenta toda la computación del universo-simulacro de forma no-local, algo similar al concepto de los registros akashicos, y recrea permanentemente ese universo-simulacro conforme a la interacción de nuestras acciones con el código del simulacro. De esta forma todo lo que hacemos estaría indisociablemente ligado con toda la simulación: el universo entero respondería reprogramándose para continuar con alta fidelidad nuestra narrativa dentro del simulacro, lo que explicaría la sensación de interconexión total, las sincronocidades y demás descripciones de la mística ancestral y de la física cuántica actual. En este sentido es posible concebir una vida después de la muerte en el simulacro: el despertar de la conciencia búdica o la iluminación podría ser una operación matemática. El punto en el que la simulación calcula que el ser simulado ha logrado realizar cierta cantidad de operaciones, lo cual puede traducirse en un coeficiente o puntaje ligado a su capacidad de generar por sí mismo otras simulaciones (es decir un modo de la simulación de autorreproducirse hasta el infinito). “No puedo entender lo que no puedo crear”, decía el brillante físico Richard Feynman. En este sentido entender que se vive en una simulación y crear una simulación son parte del mismo proceso, cuya analogía más clara probablemente sean lo sueños lúcidos: cuando una persona descubre que está soñando, en ese mismo momento se da cuenta que puede crear lo que le sucede dentro de ese sueño.

The Simulation Argument

Dark energy from our future hologram computer

Nuevo Orden Mundial

El Nuevo Orden Mundial, bajo la política del mundialismo, "es un mesianismo" que teledirige la historia hacia la instauración de un gobierno planetario único bajo el reinado de una elite.

Como es evidente, los acontecimientos politicos que observamos en las noticias son sólo la superficie de un tejido profundo y generalmente impenetrable para las masas, precisamente porque lo que se oculta es el entramado de una elite que busca mantener su poder a través de la explotación de las masas. La idea directriz de la política mundial en los últimos 100 años, o más, ha sido el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial, que agrupe al planeta bajo un solo gobierno y una sola moneda y cuyo liderazgo sea detentado por una oligarquía, la cual, según su ideología, está capacitada para dirigir el destino de nuestro planeta por sobre las masas ignorantes y, en muchos casos, inferiores racialmente.

Como podemos ver en el texto la Historia del Nuevo Orden Mundial, del investigador Pierre Hillard, traducido al español en la Red Voltaire, los partidarios del Nuevo Orden Mundial son los politicos y empresarios más poderosos del ultimo siglo (Cecil Rhodes, Alfred Wilner, las familias Rotshchild, Rockefeller, Warburg, Morgan, Roosevelt, Churchill, Kissinger, Bush, etc. son figuras claves) y sus ideólogos son importantes artistas y científicos sociales como los Huxley, George Bernard Shaw, H.G. Wells, etc. El Nuevo Orden Mundial penetró todos los movimientos politicos: es tanto los Nazis como los Aliados, los Comunistas como los Capitalistas, los Terroristas como los Anti Terroristas y hasta el movimiento New Age y el Ecológista.

Como dice Hillard “el mundialismo es un mesianismo que está apurado”. Detrás de la ideología noble de la paz mundial y de un gobierno global que unifique a los pueblos del mundo, detrás de las palomas y los niños cantando, detrás de la filantropía y las estrellas pop sonriendo, se oculta la perpetuación sofisticada e inexorable del poder politico de un grupo de individuos que consideran que la mayoría de gente que constituye este planeta es incapaz de gobernarse y que por lo tanto debe de ser sometida al designo de una elite, la cual, por cierto, bajo la fachada de la multisecularidad, también esconde una carga religiosa, masónica y en algunos casos fundamentalista (elegidos por los dioses que supuestamente se comunican con ellos) que se revela profundamente racista.

Si vemos la evolución de las ideas globalizadoras y de los organismos internacionales, veremos que sus promotores en origen son personas que creen en su superioridad racial e intelectual y que sus motivos son la riqueza extrema y aún más alarmante, la instauración de una dictadura teocrática (en la cual sólo algunos saben que religión profesan).

Últimamente hemos visto señales de que este plan sigue avante, la ratifiación del Tratado de Lisboa y la nominación de Herman van Rompuy, bajo previo acuerdo del Grupo Bilderberg, quien en su discurso de aceptación dijo «2009 es también el primer año de una gobernación mundial con la instauración del G-20 en plena crisis financiera», así como la presentación de una moneda mundial por el presidente ruso Dimitri Medvedev. Actualmente la Unión Europea se ha convertido en un poder supranacional y existen planes para formar organismos supranacionales en todo el orbe.

A continuación la historia del Nuevo Orden Mundial siguiendo a los personajes que moviéndose detrás de bastidores han impuestos sus intereses consistentemente.

Cecil Rhodes

El acaudalado defensor del imperio británico Cecil Rhodes, quien fundó el grupo De Beers, en relación y con el apoyo de Nathaniel Mayer Rothschild, dando pie a la industria de diamantes (y hoy a los diamantes de sangre). Rhodes dio su nombre a países enteros: Rhodesia del Norte y del Sur (hoy Zambia y Zimbawe). Rhodes (1853-1902) tenía el proyecto de construir toda una red ferrocarilera y de comunicaión en África para proteger el imperio británico. Es de notar que las ideas de Rhodes eran supremacistas, como suelen ser entre las más altas esferas de la sociedad, considerando que la raza anglosajona debía regir el mundo y unirse para consolidar este regimen. Esta sería “la base, la fundación que permitirá el nacimiento de un Estado Mundial animado de los principios y de la filosofía de la aristocracia comercial anglo-sajona” que conduciría conduciendo “al nacimiento de un Estado Comercial Mundial”. Similarmente el grupo Bilderberg, según Daniel Estulin, busca consolidar una sola Empresa Mundial).

A la muerte de Rhodes se constituyó una beca en su nombre. Algunos beneficiarios [ganadores] de estas becas de estudio Cecil Rhodes: por ejemplo el Primer ministro australiano Bob Hawke (1981/1993); James Woolsey, director de la CIA (1993/1995); Wesley Clarke, patrón comandante militar de la OTAN (Alianza Atlántica) durante el decenio de los años 1990 y principal conductor de la destrucción de la Yugoslavia en marzo 1999; el presidente estadounidense Bill Clinton (promoción 1968) e incluso James William Fullbright (senador del Arkansas, EEUU, gran figura de la política estadounidense)

Uno de los continuadores del pensamiento de Rhodes fue Lord Alfred Milner, quein fuera vital en el establecimiento del movimiento zionista del estado de Israel:

“En 917. En efecto, en esa fecha aparece la «Declaración Balfour» (del nombre de un hombre político inglés llamado Arthur James Balfour), quien afirmaba bajo los auspicios del gobierno británico la necesidad de crear una patria judía en Palestina y su reconocimiento. 
Dicho reconocimiento fue oficializado rápidamente por una carta dirigida a la atención de Walther Rotschild quien era el intermediario con el movimiento sionista en Gran Bretaña. En realidad, el verdadero redactor de esta declaración fue Alfred Milner”

LA SOCIEDAD FABIANA

La sociedad fabiana floreció en Londres en 1884 y sería fundamental en el stablecimiento de la ideología que encauza hacia el Nuevo orden mundial.

Su nombre viene del general romano Fabio Maximo:

“Luchando frente al general cartaginés Aníbal, el militar romano practicaba una estrategia de guerrilla que consistía en no acelerar las cosas (los ataques) afín de esperar el desgaste del enemigo y lograr así su objetivo (victoria), podríamos decir conseguirlo a «fuego lento».

“Es este método, el de un cambio gradual, suave pero implacable lo que caracteriza como marca de fábrica a la Sociedad Fabiana. Ella defiende el principio de una sociedad sin clases, que debe conducir a la síntesis del socialismo (Estado benefactor) y del capitalismo (leyes del mercado), fusión que debe conducir a la implantación de una economía monopolística en el marco de un Gobierno Estatal Globalizado”.

En 1995 la Sociedad Fabiana generó con la ayuda de Sidney Webb la London School of Economics.

“Algunos miembros de esta escuela que rige la ideología económica mundial son: al ex-presidente de la Comisión Europea, el italiano Romano Prodi; al antiguo presidente John Kennedy; a la reina de Dinamarca Margarita II; a Pierre Trudeau (Primer Ministro canadiense); al especialista en hacer lobby (o cabildeo), miembro de numerosos think-tanks, me refiero a Richard Perle (conocido también bajo el seudónimo del «príncipe de las tinieblas»); al financiero Georges Soros (fundador de los institutos Open Society repartidos en el mundo entero); al antiguo consejero del fallecido presidente francés François Mitterrand, es decir el Sr. Erik Orsenna e incluso podemos incluir al cantante rock de los Rolling stones, Mike Jagger (¡entró hace tan sólo un año! toda esta gente se ha sentado en las sillas de esta escuela. La London School of Economics gracias a la acción de la Sociedad Fabiana ha contribuido a formatear el espíritu de numerosas personalidades en el mundo. Pero la influencia de esta sociedad ha evolucionado y esto gracias al trabajo de uno de sus miembros, el escritor Herbert George Wells (1866-1946)”.

Aunque generalmente no asociamos a los artistas y científicos con la consolidación del Nuevo Orden Mundial y la política globalista, algunos de ellos han participado sentando las bases teóricas que la elite ejecuta. Tal es el caso del genial escritor de ciencia ficción H.G. Wells, que, además de escribir libros como “El Hombre Invisible” o “La Guerra de los Mundos”, también escribió un libro titulado el Nuevo Orden Mundial. Según Pierre Hillard, Wells está favor de la eugenesia y la reducción de la población: En efecto, desde un principio, H.G Wells presentó sus teorías en una obra poco conocida y cuyo título: La Destrucción liberadora (The World Set Free en inglés), corresponde exactamente a la expresión [de la logia] masónica Ordo ab Chao. Este libro apareció en 1914. Esta obra cuenta la historia de una guerra generalizada que va conducir [a la humanidad] a la creación de un Estado (gobierno) Mundial constituido en diez bloques.

La Round Table

En 1910 surge la publiación del Commonwealth, The Round Table, que agruparía a individuos como Afred Beit (1853-1906), Sir Abe Bailey (1864-1940) y la familia Astor. Otros grupos vinieron a juntarse a estos iniciadores del mundialismo de la Round Table, financieros tales que J.P Morgan [48], el banco Lazard e incluso las familias Rockefeller y Whitney [49]. La Round Table serviría como preparativo para la mundialización heredadno evidentes tradiciones místicas e incorporando a la filantropía estartégicamente para la elite.

En el seno de esta mesa surgen dos ideologías, una vision a favor de la globalización bajo el liderazgo de un grupo anglosajón y otra a favor de una globalización donde ningún país se imponga sobre otro en un bloque sin distinción.

Políticos y empresarios reliiconados a la Sociedad Fabiana y a la Round Table apoyaron de manera significativa la revolución blochevique, bajo su ideal de sintetizar el socialismo con el capitalismo.

“Después de la visita a Londres, a finales de1917, de William Boyce Thompson (1869-1930), acompañado de un representante del [banco] JP Morgan, Thomas W. Lamont (1870-1948) [52]. Esta persona, miembro del directorio ejecutivo del Banco Federal US (EEUU), es decir de la Fed [Reserva Federal], W.B Thompson era al mismo tiempo un agente al servicio de la oligarquía en el seno de la Cruz Roja estadounidense presente en la ciudad de Petrogrado [hoy San Petersburgo] en 1917.

Bajo esta cobertura, William Boyce Thompson pudo entrar en contacto con los revolucionarios rusos bolcheviques y entregarles la suma de un millón de dólares [enorme suma de dinero para esa época].

No es extraño que la oligarquía anglosajona emple este juego de fuerzas apoyando lo que luego se opondrá, o generando a sus enemigos bajo un superobjetivo: tanto el comunismo, como los NAZIS, como los terroristas musulmanes fueron fondeados por la elite anglosajona.

A prinicipios de los veintes se deicididó crear dos think thanks que sirvieran de propaganda para los afanes mundialistas de los miembros del Round Table. Del lado europeo se creó el Institute of International Affairs y del lado americano, en 1921, el Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores), un organismo que hasta a fecha ejerce un poderoso efecto en la política mundial.

El CFR fue fundado “bajo el patrocinio de un personaje que desempeñó una posición central, el coronel Edward Mandell House (1854-1938). Consejero íntimo del presidente [estadounidense] Wilson [62], este coronel fue el pívot entre el grupo Milner y los «poderosos» de Wall Street (JP Morgan, Vanderlip, Rockefeller, Warburg, …). En esta lista incompleta, nosotros podemos citar un nombre importante, Paul Warburg, que estuvo a la cabeza de la Reserva Federal US (la Fed) desde su creación en 1913. 
Este banco oligárquico privado, independiente en sí y ajeno al poder central gubernamental [es decir que el gobierno de EEUU no tiene control sobre sus actividades] es responsable de la emisión monetaria nacional —del dólar estadounidense— [63], es decir una entidad privada comportándose como un Estado dentro del Estado. Fue el mismo Paul Warburg quien dirigió el CFR desde su fundación. Estamos ante un caso, ante un complicado entretejido de responsabilidades de primera magnitud en el seno de la oligarquía anglo-sajona.”

El coronel House desribe en su libro de 1912 Philip Dru, administrator, la creación de un bloque Norte-Americano unificado. “Sólo podemos constatar [con sorpresa] que estas elites han anunciado — ¡hace más de cien años! — como iban a desarrollarse los acontecimientos”, escribe Hilliard.

PAN EUROPA

La creación de la Unión Europea tiene su antecedente en Richard de Coudenhove-Kalergi, un aristócrata austriaco de madre japones que en 1925 redactó un documento para la Sociedad de Naciones (el antecedente de la ONU) donde se anuncia el plan de crear una Europa unificada. “Su objetivo es unificar toda Europa afín de integrarla en una organización política mundial unificada. Y para lograrlo, él menciona en su informe la necesidad de crear [primeramente] «continentes políticos», cuyo conjunto debería constituir [más tarde], una federación de federaciones”. Coudenhove-Kalergi, fue anfitrión del primer congreso Pan Europeo en Viena.

Aquí la historia se pone buena por lo cual no queremos omitir ningún detalle y reproduciremos el texto íntegro de Pierre Hiliard, que nos muestra como el Nazismo fue parte del proyecto del Nuevo Orden Mundial:

Se puede comprender mejor el impacto que tiene esta agrupación, [el instituto] Pan-Europa, si analizamos por ejemplo, cual es la verdadera esencia que mueve o genera la guerra: el dinero. 
Las fuentes de financiamiento de este instituto nos dejan ver la insondable y vigorosa complicidad de su principal dirigente y líder máximo con los demás actores de la globalización [mundialización]. 
En efecto, aparte de gozar del apoyo de mecenas industriales y financieros, el Sr. Coudenhove-Kalergi benefició del patrocinio del banquero Max Warburg, representante del banco alemán en Hamburgo. Como lo hemos visto anteriormente, su hermano Paul (trabajando en la rama estadounidense) se encontraba a la cabeza de la Fed (Reserva Federal de EEUU) y del CFR. 
Ahora podemos comprender porque Coudenhove-Kalergi tenía luz verde para cooperar y negociar con los medios financieros de Wall Street y sus socios en Londres. Esta complicidad entre el fundador de la Pan-Europa y los medios mundialistas [globalizadores] iba proporcionalmente en aumento, cuando sabemos que Max Warburg era miembro del ejecutivo de IG Farben Alemania mientras que su hermano Paul Warburg, era miembro del ejecutivo de la rama IG Farben Estados Unidos [73].

La llegada de Adolf Hitler al poder, como lo explica el investigador Antony Sutton, sólo se puede comprender por la poderosa ayuda que recibió el dictador alemán por parte de los industriales y financieros anglo-sajones por intermedio de sus homólogos germanos. En este asunto, el director del Reichsbank, el Sr. Hjalmar Schacht (1877-1970), jugó un papel clave como intermediario. Su trabajo ganaba en importancia a medida que este personaje subía en los escalones del poder, hasta alcanzar el puesto de Ministro de Economía del III Reich [nazi de Adolf Hitler], puesto que ocupó de 1934 a 1939.

El remonte y progreso económico de la Alemania [nazi] gracias a estos apoyos permitió a Hitler de continuar con una política [militarista bélica] que él nunca hubiese podido entamar ni aplicar en una Alemania arruinada, si no hubiese solucionado antes las esenciales necesidades básicas de la población alemana. 
Por estas confabulaciones, complicidades y fechorías con el régimen nazi Hjalmar Schacht debió ser juzgado y condenando a la pena de muerte durante el Proceso de Núremberg al finalizar la Segunda Guerra Mundial, proceso que juzgaba a todos los responsables nazis, pero curiosamente él fue absuelto.

En efecto, Hjalmar Schacht estaba ligado sólidamente a la aristocracia comercial anglo-sajona. Su padre, el estadounidense William Schacht, había trabajado 30 años en el seno de la filial Equitable Life Assurance de Berlín (Alemania) [74]. 
Su hijo era pues, desde su nacimiento, un miembro más por herencia, un socio más por decir, trabajando para el sistema mundialista globalizador. 
Estas afirmaciones cobran más valor cuando se sabemos además que el señor Hjalmar Schacht era miembro desde 1918, del comité ejecutivo del Nationalbank für Deutschland («Banco Nacional de Alemania»), junto al banquero Emil Wittenberg, miembro a su vez del comité ejecutivo del primer banco soviético creado en 1922, es decir el banco Ruskombank [75]. Dicho banco soviético estaba dirigido por un banquero sueco … Olof Aschberg [76] personaje que hemos citado al comienzo de este artículo. Para continuar comprendiendo este atolladero de nombres y conexiones, para seguir mareándonos aún más en estos nexos y círculos de los poderosos, podemos precisar que el director de la filial extranjera de la Ruskombank, es decir el norteamericano Max May [77], ocupaba el puesto de vice-presidente de la Guaranty Trust Company, una filial del banco JP Morgan [78] que era a su vez uno de los cimientos financieros de Wall Street. 
En este asunto, un importante cargo estadounidense de Wall Street trabajaba en el seno de la elite bancaria soviética. Además, añadiremos para concluir, que la colaboración de Hjalmar Schacht con este sector se veía reforzada por los lazos de amistad con el patrón [dueño] del Banco de Inglaterra, el Sr. Norman Montagu. Ahora podemos comprender mejor porque Hjalmar Schacht nunca tuvo que preocuparse de ser juzgado por su participación en el régimen nazi de Adolf Hitler.

El apoyo que ofreció la aristocracia comercial y apátrida anglo-sajona al comunismo, al nazismo así que el apoyo para que Franklin Delano Roosevelt tomara el poder en los Estados Unidos , —como lo explica en su trilogía Wall Street el autor Antony Sutton—, era una forma de experimento actuando en un marco regional, es decir, por un lado en la Unión Soviética, por otro en la Alemania nazi, y otro en los Estados Unidos 
Bajo la forma de denominaciones diferente, Antony Sutton concluye que estas ideologías, llamadas de maneras diversas «socialismo soviético», «socialismo colectivo» (para el nacional-socialismo nazi) y «socialismo de Nuevo trato» (New Deal norteamericano), todas eran simplemente las diferentes caras de un socialismo monopolístico; ideal [o modelo] de organización que debe conquistar el mundo a nivel planetario en este amanecer del siglo XXI y en el marco del «Nuevo Orden Mundial».

La guerra de 1939-1945 es en cierta forma el resultado de todo este trabajo de fondo que permitió que se vaya torciendo, que se vaya girando despacio hacia la trayectoria de otro mundo: la instauración y surgimiento de dos bloques aparentemente antagonistas y obedeciendo perfectamente al principio hegeliano de la tesis y de la antítesis. Sin embargo, estos dos mundos estaban irrigados por las mismas fuentes financieras. Entonces, por tal motivo, era posible de seguir preparando el terreno, el ordenamiento, debiendo permitir el advenimiento y realización [concretización] de un Estado [gobierno] mundial.

LA POSGUERRA

Durante las dos guerras mundiales, Londres y Washington no podían tolerar los intentos de alcanzar una unidad europea bajo la dirección de Alemania, que era una potencia terrestre, ya que la talasocracia anglosajona se vería entonces marginada de los problemas del Viejo Continente. Cosa que Coudenhove-Kalergi, ya había comprendido, como puede comprobarse a través de la lectura de su discurso de 1950. No es por lo tanto nada injustificado el interesarse en el Secretario General encargado de teleguiar los trabajos de la «Constitución Giscard», el inglés John Kerr. El currículo vitae de Kerr nos informa que dirige una compañía petrolera, la Royal Dutch Shell, y que fue además embajador de Gran Bretaña en Estados Unidos. Sus vínculos con la aristocracia comercial anglosajona también revelan que es miembro del comité de dirección encargado del reclutamiento de las élites en el marco de las «becas de estudio Cecil Rhodes». Como puede verse, el éxito de los objetivos mundialistas es algo previsto a muy largo plazo… pero que va concretándose.

Y finalmente, el Congreso de La Haya, realizado del 7 al 10 de mayo de 1948, con Winston Churchill como presidente de honor y con la participación de cerca de 800 militantes paneuropeos [95], dejó sentadas las primeras bases de una Europa unificada. Los verdaderos autores de la historia a menudo se mueven entre bastidores, como en el caso de Retinger, quien trabaja para el CFR y el RIIA, cuya acción fue determinante en el desarrollo de las estructuras mundialistas.

Bilderberg, New age y Trilateral

La primera reunión del Grupo de Bilderberg tuvo lugar en Oosterbeck, Holanda, en mayo de 1954. Se dice que ese grupo elitista simplemente adoptó el nombre del hotel en que se alojaban los participantes, aunque existen dudas en ese sentido. Su creación se debe, en todo caso, al trabajo de Joseph Retinger, aunque también hay que mencionar a varios «pejes gordos» del mundialismo, como el inevitable David Rockefeller (presidente del CFR y del Chase Manhattan Bank, entre otras conocidísimas instituciones). 
Los miembros del Grupo de Bilderberg constituyen «la crema y nata» de la clase política, económica y financiera del mundo atlantista. Los medios occidentales no mencionan más que muy raramente sus reuniones y, en cuanto a que el Grupo sea tema de reportajes… ¡ni hablar! [97].

Las reglas que rigen su organización y las intervenciones de los participantes son una copia estricta de las que rigen en el Royal Institute of International Affairs (RIIA, principio conocido como la «regla de Chatham House»). También en este caso la familia Rhodes y Milner ha dejado su impronta. En realidad, las élites que se mueven en el Grupo de Bilderberg imponen ampliamente sus propias condiciones en materia de política, de economía y en cuestiones financieras. El caso del belga Etienne Davignon resulta especialmente impresionante. Vicepresidente de la Comisión Europea de 1981 a 1985, Etienne Davignon es el gran pachá de ese grupo elitista. Fue él quien invitó al político belga Herman van Rompuy a someterse a una especie de examen oral por el puesto de presidente del Consejo Europeo ante los representantes del Grupo de Bilderberg, el 12 de noviembre de 2009, especialmente ante el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, en Val Duchesse, en las afueras de Bruselas [98]. 
Dicho claramente, había que comprobar si Herman van Rompuy tenía la capacidad necesaria para servirle de algo al sistema. Y parece que el examen fue satisfactorio porque le dieron el puesto, o sea reunía las condiciones exigidas.

El príncipe Bernhard van Lippe-Biesterfeld (1911-2004)

La designación del primer presidente del Grupo de Bilderberg, el príncipe Bernhard (1911-2004), por Joseph Retinger y sus seguidores, no es ninguna casualidad. En efecto, en los años 1930 este príncipe alemán había sido miembro de las SS [nazis], más exactamente, de la Reiterkorp SS (caballería) y de Farben Bilder, una filial de IG Farben. Casado en 1937 con la heredera del trono de los Países Bajos, la princesa Juliana, su hija, la reina Beatriz, es una activa participante de las reuniones del Grupo de Bilderberg.

El pasado más que nebuloso [por no decir negro] del príncipe Bernhard y su nominación a la cabeza del Grupo de Bilderberg era también un medio de mantenerlo bajo control. En efecto, es más fácil teledirigir a alguien hacia objetivos bien definidos cuando ese alguien tiene unos cuantos esqueletos en el armario [cadáveres en su curriculum]. La designación de este príncipe alemán convertido en ciudadano holandés era seguramente de gran importancia ya que también fue utilizado en otro sector. Tenemos que abordar ahora un tema al que conceden gran importancia los teóricos del mundialismo: la ecología.

La legítima protección de la flora y la fauna adquiere un carácter muy diferente bajo la influencia de los partidarios del Nuevo Orden Mundial. En efecto, estos desvían las mentes hacia una divinización de la naturaleza que se asocia con el movimiento New Age. Se trata del principio que identifica a «Gea» [también llamada Gaya. NdT.] como la «Madre Tierra» [99]. Numerosos institutos se dedican a propagar esa tendencia filosófica, en particular el WWF (World Wild Fund for nature), que promueve la protección de la naturaleza. Su creación, en 1961, se debió al trabajo de varios personajes miembros del movimiento mundialista.

Efectivamente, tenemos que mencionar aquí a los hermanos Aldous y Julian Huxley. El primero es el autor de un libro profético, Un mundo feliz (en inglés Brave New World), publicado en 1932, verdadero programa político mundialista bajo la apariencia de una novela de ciencia ficción en la que habla de un Estado mundial reinante sobre una humanidad sumisa y jerarquizada como resultado de manipulaciones genéticas. 
El autor vivió toda su vida utilizando las drogas más diversas para alcanzar una «forma de misticismo». Tales delirios, característicos del medio, también afectaron a su hermano, Julian Huxley, partidario de la eugenesia y primer director general de la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en 1946. Esta mentalidad característica de los hermanos Huxley se debe a la influencia de su abuelo por parte de padre, Thomas Huxley (1825-1895). Este biólogo y feroz defensor de los principios de Darwin [100] transmitió esos conceptos a sus nietos para que el mundo entero se beneficiara con ellos. Agreguemos a lo anterior que la red y los vínculos que unen a la familia mundialista son verdaderamente estrechos ya que uno de los estudiantes de Thomas Huxley se llamaba nada más y nada menos que…. H.G. Wells [101].

El análisis de esta especie de relevo de generaciones permite una mejor comprensión de la permanencia del mundialismo y del progreso de su influencia. 
Podemos ver ahora el vínculo entre la pasada acción de aquellos hombres y la fundación de WWF en 1961. Esta última se debe, en efecto, a Julian Huxley [102]. WWF contribuye a la divulgación de ese ideal panteísta y constituye una de las ramas de acción del mundialismo. No por casualidad el primer presidente de WWF fue precisamente… el príncipe Bernard, también dirigente del Grupo de Bilderberg [103], que presidió de 1962 a 1976. Entre las personas que han presidido WWF se encuentra también John Loudon, quien, al igual que John Kerr, fue además presidente de la compañía petrolera Royal Dutch Shell. 
Este conglomerado petrolero anglo-holandés es uno de los viveros del Nuevo Orden Mundial. Hay que precisar además que el príncipe Felipe, esposo de la reina de Inglaterra Isabel II, también dirigió WWF de 1981 a 1996.

David Rockefeller, Sr. (1915-…)

A esta lista de actores proveniente de una larga tradición político-comercial podemos agregar el papel de la Trilateral, creada en 1973 por David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski (miembros ambos del CFR), mentor este último del actual presidente estadounidense Barack Obama. 
La Trilateral reagrupa tres zonas geográficas económicamente desarrolladas: 
Norteamérica, Europa y Japón. Brzezinski, quien recuerda que personalidades francesas como Simone Veil, Robert Marjolin, Raymond Barre e incluso Hubert Vedrine han aportado su apoyo a la Trilateral, agrega que los Estados se ven «ante problemas cada vez más diversos –financieros, económicos y estratégicos– y que tienen cada vez menos posibilidades de resolver, sin proceder al menos a una concertación más estrecha, en su propio interés y en el del resto del mundo».

Como medio de enfrentar esos desafíos, el autor precisa incluso que la Trilateral dio origen a la creación del G-7 [104]. Las estrechas relaciones de la Trilateral con el mundo industrial y el de los thinks-tanks se han evidenciado en particular con la Red Política Transatlántica (la TPN, siglas en inglés) [105]. 
En efecto, el presidente de la rama europea de la Trilateral, Peter Sutherland, preside además la rama europea de la TPN. Este irlandés dirigió también [el banco de inversión] Goldman Sachs, que a su vez determina por debajo de la mesa la política económica del presidente Obama, y fue además, entre otras cosas, jefe de la Comisión sobre la Competencia (de 1985 a 1989) bajo la presidencia de Jacques Delors [106]. 
Para rematar, Peter Sutherland es también el director de la escuela fabiana London School of Economics [107]. El ciclo se cierra cuando sabemos que John Kerr –ya mencionado anteriormente– es también miembro de la rama europea de la Trilateral [108]. 
Como ya hemos podido comprobar, las élites políticas y económicas vienen convergiendo desde hace mucho tiempo hacia la instauración de un Orden Mundial Unificado [109]. El panorama quedaría sin embargo incompleto si no mencionáramos aquí las declaraciones de las autoridades de la Iglesia Católica.

Una Iglesia Católica al servicio del Nuevo Orden Mundial

Seamos creyentes o no, lo cierto es que el estudio de los principios de base de cualquier confesión debe realizarse con toda objetividad. Hay que estudiar los preceptos que defiende y observar si su discurso y acción corresponden o no a su doctrina. En el caso de la Iglesia Católica, el concepto defendido desde hace 2000 años se basa en la supremacía de Dios sobre el hombre. 
Las Escrituras y la tradición constituyen el basamento intocable, la base misma de la fe según los términos consagrados, definidos por el sucesor de San Pedro, el Papa. 
Marcado por el pecado original, el hombre debe aceptar someterse a una autoridad superior y obedecer el conjunto de preceptos que la Iglesia Católica defiende. Es ese el caso de numerosas iglesias protestantes. 
Un cambio fundamental se produce, sin embargo, con el Concilio Vaticano II (1962-1965). Este concilio es resultado de una larga corriente de reflexiones provenientes de numerosos hombres de iglesia, pero también de personajes exteriores a ella, desde el siglo XIX.

Al cabo de una larga lucha entre los defensores de la tradición y los progresistas, estos últimos lograron imponer su propia visión durante la gran reforma de Vaticano II. Se trataba, para ellos, de adaptar la iglesia a las múltiples innovaciones políticas, técnicas y sociales que marcan la evolución del mundo. Para los defensores de la tradición es todo lo contrario. Es el mundo el que tiene que adaptarse a los principios de la iglesia. La humanización, que debía implicar la promoción de los derechos humanos, y su colaboración con las instancias internacionales, fueron claramente expresadas en 1963 en la encíclica Pacem in Terris del Papa Juan XXIII [110]. Recordando los progresos de la ciencia y la técnica que llevan a «intensificar su colaboración y a fortalecer su unión» dentro del género humano, se trata de fortalecer el «bien común universal» que los Estados no logran ya garantizar, según la encíclica.

Es por ello que el documento agrega, muy lógicamente, que «En nuestra época, el bien común universal plantea problemas de dimensiones mundiales. Sólo pueden ser resueltos por una autoridad pública cuyo poder, constitución y medios de acción tengan también dimensiones mundiales y que pueda ejercer su acción sobre el planeta en toda su extensión. Es por lo tanto el orden moral en sí lo que exige la constitución de una autoridad pública con competencia universal».

Después de expresar su deseo de que ese «poder supranacional» no sea instaurado por la fuerza, la encíclica aprueba la Declaración de Derechos Humanos de 1948, con excepción de algunas objeciones. Agrega que «Consideramos esa Declaración como un paso hacia el establecimiento de una organización jurídico-política de la comunidad mundial» [111]. 
Ese cambio de rumbo de la Iglesia Católica es la marca de fábrica de todos los Papas desde Vaticano II. En su mensaje de navidad de 2005, el actual Papa Benedicto XVI exhorta a los hombres a emprender «la edificación de un Nuevo Orden Mundial» [112]. 
Resulta por lo tanto totalmente lógico que Benedicto XVI haya lanzado un llamado al establecimiento de una «autoridad política mundial» en su encíclica Veritas in caritate [113], en julio de 2009. Recordando la interdependencia mundial, el Papa llama «con urgencia a reformar la ONU al igual que la arquitectura económica y financiera internacional con vistas a convertir en una realidad concreta el concepto de familia de naciones (…)» [114].

Hacia una Asamblea Parlamentaria Mundial

La creación de grandes uniones políticas regionales que se rigen por leyes comunes como diferentes componentes del Estado mundial tendría que estar representada en el seno de una asamblea única. Ese es el objetivo de la «Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas» (APNU) [115]. 
Esa ambición es la lógica continuación de los sueños de unificación mundial que defienden los teóricos del mundialismo (fabianos y asociados). 
Nada aparece por casualidad. Los acontecimientos, personajes e institutos del pasado dan sus frutos, que conducen a la construcción de esa especie de torre de Babel. Por consiguiente, el accionar del WFN (World Federalist Movement), creado como ya vimos en 1947 en Montreux, se inscribe en la lógica del trabajo que ya venía realizando.

De la misma manera, el WFN dio origen, en 1992, a la elaboración del primer gran documento que exhorta al establecimiento de una asamblea parlamentaria mundial en el seno de las Naciones Unidas: The case for a United Nations Parliamentary Assembly («El objetivo de una asamblea parlamentaria de las Naciones Unidas») por parte del canadiense Dieter Heinrich [116]. 
Numerosos trabajos y conciliábulos se han desarrollado posteriormente en el senado canadiense, en el Parlamento Europeo, durante el Foro del Milenio del año 2000 en Nueva York, en el 12º congreso de la Internacional Socialista, etc., para terminar, en septiembre de 2003, con la creación de un «Comité por una ONU democrática». Les remitimos aquí a la versión en alemán ya que, como veremos, las autoridades políticas alemanas desempeñan en esto un papel de primer plano: Komitee für eine Demokratische UNO (KDUN) [117].

El KDUN es el mascarón de proa de un comité ejecutivo [118] que trabaja por la creación de un Parlamento Mundial. Sus trabajos cuentan con la participación de otro instituto ya mencionado anteriormente: el WFM. 
Queda por agregar a lo anterior la «Sociedad de Pueblos Amenazados» (Gesellschaft für bedrohte Völcker), instituto alemán que trabaja por la emancipación de los grupos étnicos y colabora estrechamente con la UFCE (Unión Federalista de Comunidades Étnicas Europeas) [119] y con una ONG inglesa, la 2020 Vision Ltd [120].

El KDUN, que tiene su sede en Berlín, anuncia sus aspiraciones cuando estipula en sus estatutos su voluntad de construir una sociedad cosmopolítica que favorezca las integraciones continentales [121]. En su comité de dirección encontramos representantes provenientes de los medios políticos y científicos. 
Hay que subrayar que todas las corrientes políticas alemanas están representadas en ese comité de dirección, con excepción de los ex comunistas (die Linke) [122]. También encontramos en ese comité a un personaje clave, Armin Laschet. Este político dio origen al informe elaborado en 2003, en el que se llama a dotar a la Unión Europea de una sede permanente [123] después de la adopción del «Tratado Giscard» (actualmente conocido como «Tratado de Lisboa»). Ejerce una influencia decisiva ya que también dirige el comité de dirección del Prix Charlemagne [124]. Por otra parte, la presencia del eurodiputado alemán Jo Leinen en el seno de la dirección del KDUN resulta particularmente significativa en la medida en que el propio Leinen desempeñó un papel determinante en la adopción del Tratado de Lisboa [125].

Fue en abril de 2007 que el KDUN lanzó su campaña a favor de un Parlamento Mundial, bajo la dirección de su presidente, Andreas Bummel. Autor de un libro titulado Internationale Demokratie Entwickeln («Desarrollar la democracia internacional») [126], Bummel es un ex miembro del partido liberal alemán, el FDP, cuyo presidente, Guido Westerwelle, es ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Angela Merkel desde septiembre de 2009. Es también colaborador de la «Sociedad de Pueblos Amenazados», que dirige Tilman Zulch (miembro del comité de dirección del KDUN) y del World Federalist Movement (WFM) de Nueva York [127].

Todos estos personajes trabajan por lograr la instauración de ese nuevo órgano mundial. Como se precisa en los textos oficiales: 
«(…) La APNU pudiera conformarse en una primera etapa con delegados de parlamentos nacionales y regionales que reflejen sus posiciones políticas. Una APNU incluiría por lo tanto miembros de partidos minoritarios que no forman parte del gobierno. En una etapa posterior, la APNU pudiera ser elegida directamente. Una APNU sería así un órgano único y legítimo que representaría la voz de la ciudadanía sobre cuestiones de orden internacional. Los participantes en la campaña consideran que una APNU, después de creada, evolucionaría para, de simple órgano de consulta, pasar a convertirse en un parlamento mundial con verdadero derecho de información, participación y control» (…) [128].

Esas ambiciosas perspectivas para la APNU, expuestas abiertamente, se amplían más aún cuando se recuerda el apoyo que aportó Benedicto XVI al establecimiento de una «autoridad política mundial». Obviamente, los dirigentes de la APNU saludaron de forma entusiasta la encíclica papal [129].

Conclusión

Esta rápida descripción de la historia de los promotores del mundialismo, desde la Edad Media hasta el comienzo del siglo XXI, demuestra que se trata de una corriente muy antigua. Se basa en la avaricia ilimitada y la búsqueda de un ideal de control total de las riquezas del planeta. 
Su evolución ha venido acelerándose a medida que los «sacerdotes» del mundialismo, sucesores de Nimrod, lograban imponer su propia manera de pensar a favor del Nuevo Orden Mundial. 
Desde la caída del muro de Berlín, los acontecimientos han venido acelerándose, al igual que la crisis. El decenio que comenzamos en este año 2010 será decisivo para la humanidad ya que el mundialismo, según la doctrina de estas élites, es un mesianismo [que está] apurado.

Vía Red Voltaire